Dejar que fluya

Forzar las cosas en la vida está mal. Hablando mal y pronto digo cosas, es muy amplio el término pero tomemoslo a lo criollo. Cosas y punto. 
Siempre que las situaciones son forzadas, exigidas, excesivamente pensadas, salen mal. No hay que interferir, hay que dejar fluir.
Fluye la vida, las cosas van. Nosotros vamos, todo sigue.
Ahora, si hablamos de fútbol, no forzar es pecado. Cuando dicen que se juega como se vive, en este caso no ocurre, ¿o sí? 
Sarmiento, como todos los clubes que pelean el descenso, desde que comenzó el campeonato está intentando forzar salir de esa zona. La única forma de hacerlo es ganando, a los de Junín no se les hace fácil. Pero igualmente, como matemáticamente existen las chances de aún salvarse, siguen con el afán o el sueño de que la situación va a revertirse.
No dejan fluir, buscan lo que el destino por el momento no quiere, confiando que este les va a sonreír y que todo va a cambiar.
Con esa ilusión viajaron a San Juan, se enfrentaron a un San Martín que está lejos de ser el que le ganó de visitante 6-1 a Boca, pero nuevamente se chocaron con la realidad.
Era 1-0 en contra, seis minutos después de comenzado el partido. San Martin tenía el arco cerradísimo hasta esta fecha pero a Sarmiento le metió cuatro. Fue 4-2 en la tarde del sábado que dejó al verde nocaut.

A veces el destino no quiere y, aunque el fútbol opine lo contrario, hay que dejar que fluya.


Por Tomás Pardo Ortiz. 

@TPardo08

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